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Todo lo que le debemos a la cultura empresarial de las startups

Todo lo que le debemos a la cultura empresarial de las startups

Todo lo que le debemos a la cultura empresarial de las startups

25/04/2022
Lucía Tarragón

Zonas-recreativas-coworking-cultura-empresarial-startup

 

Las startups inundaron las redes con sus packs de bienvenida y sus jornadas de team building;  y nosotros, trabajadores de una España en crisis,  empezamos a fantasear con una nueva – y feliz – manera de trabajar. Parecía que el empleado sí importaba en el seno las startups. 

 

En un post publicado en LinkedIn, Desirée Kohnen, responsable de ventas de una conocida startup norteamericana, comentaba: “¡Acabo de reincorporarme al trabajo después de varios meses de baja! ¿Sabéis que he tenido 16 semanas de baja por maternidad remuneradas? Contratar a gente increíble y ofrecer una generosa política de maternidad son algunas de las formas en las que esta empresa demuestra su compromiso con la creación de un lugar de trabajo inclusivo, donde todo el mundo puede prosperar personal y profesionalmente”. 

Con este comentario de apenas 400 caracteres, Desirée no solo se convertía en una ferviente embajadora de marca, sino que demostraba que la cultura empresarial de su startup le ofrecían más garantías sociales que el sistema legislativo de su propio país. Recordemos que en Estados Unidos no existe el permiso de maternidad o paternidad remunerado.

Y de paso, recordaba a ese creciente grupo de detractores del ecosistema startup, que detrás de todo el “postureo” en forma de tazas con logos, tardes de ping-pong y altos ejecutivos descalzos, las startups seguían ejerciendo una importantísima labor como agentes de transformación social y económica. Al fin y al cabo, si algo caracterizó su revolución a principios de la década de los 2000 – con permiso de la innovación, la escalabilidad y las sonadas rondas de financiación -, fue el nuevo enfoque en la defensa de los derechos de los trabajadores. En esta ocasión, se hacía en términos de poder, crecimiento y bienestar, tanto físico como mental.

A partir de ese momento, la posición de los trabajadores quedaría reforzada, se pondría fin a la cultura del ajetreo o “hustle culture”  y las empresas comenzarían a ser juzgadas por su cultura interna. 

Algo que, en palabras de un cinéfilo, sería explicado del siguiente modo: las startups se empaparon de la rebeldía y el moralismo de Robin Hood, y lo unieron a la fortaleza y al espíritu luchador de William Wallace en Braveheart, para devolver el poder a los trabajadores de a pie, y liberarles así del yugo opresor de la empresa tradicional. Nótese la carga dramática.

 

Trabajador-tecnologico-coworking
Programador trabajando en el coworking de wayCO Abastos.

Desafortunadamente, el ser humano tiene la mala costumbre de adaptarse rápido a lo bueno y olvidarse pronto del pasado. Un pasado en el que los atractivos beneficios corporativos casi no existían. Ni los espacios de trabajo creativos. Ni los horarios de trabajo flexible. Y mucho menos, el empoderamiento colectivo e individual para expresar opiniones, proponer ideas y pedir programas y planes de desarrollo profesional. Y todo ello sin la necesidad de recurrir a un buzón de sugerencias – mecanismo ya vintage del mundo laboral – o temer serias represalias.

Esta puesta en valor y atribución de poderes se nota especialmente entre el sector tecnológico. Recientemente, en la meca de Silicon Valley, todo un gigante como Dropbox fue puesto en jaque por sus empleados al realizar cambios organizacionales que afectaban a la cultura interna de la startup. En este caso, la polémica giraba en torno a la implantación del teletrabajo y el funcionamiento de las oficinas de la empresa. 

 

El coworking fomenta la cultura startup

Si los trabajadores cada vez buscan empresas más humanizadas, estas hacen lo propio con sus espacios de trabajo. De ahí que la vuelta al trabajo presencial de muchas startups pase por firmar alianzas con coworkings locales como wayCO

Según el informe ‘Espacios flexibles en España 2021’, elaborado por la consultora Cushman & Wakefield junto a ProWorkSpaces, el 25% de las startups ya trabajan en espacios de trabajo flexible o coworkings. El motivo principal es la alineación con sus valores y cultura interna: los coworkings son espacios multiculturales y dinámicos, diseñados para fomentar la colaboración entre las personas, estimular la creatividad y la favorecer la innovación.

Otro beneficio que los coworkings ofrecen a las startups es el equilibrio entre privacidad, oportunidades de networking y apoyo en la cohesión social entre sus miembros. La posibilidad de que cualquier miembro de la organización disponga de despachos y oficinas privadas, grandes zonas comunes y una agenda de actividades pensada para satisfacer diferentes inquietudes, es un valor diferencial para toda cultura empresarial de una startup. 

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