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Coworking en España: intrusismo, asociacionismo y popularismo

Coworking en España: intrusismo, asociacionismo y popularismo

Coworking en España: intrusismo, asociacionismo y popularismo

14/07/2022
Lucía Tarragón
Ilustración de Andrea Cambralla.
Ilustración: Andrea Vila.

 

La resaca emocional tras la XI Coworking Spain Conference (CWSC) por fin da sus frutos, y lo hace en clave guerrillera y con un titular cargado de -ismos. Intrusismo, asociacionismo y popularismo. Tres sustantivos que describen – sin dedos acusadores ni escarnio público -, el estado actual del coworking en España y en Europa. Porque el del coworking, cotrabajo si queremos caerle bien a la Real Academia Española, es un sector que crece rápido, madura lento y se regulariza a trompicones. 

Cuarenta años de historia y 1.483 espacios de coworking y oficinas flexibles funcionando en España, dan como resultado un descubierto legislativo que saca los colores a la Administración por su inacción, y unos operadores de espacios frustrados y desconcertados. 

 

El limbo legal

Ya sea por la “novedad”, la versatilidad o la heterogeneidad de los denominados “espacios de trabajo flexibles” – coworking, hubs, oficinas flexibles y centros de negocios van en un mismo saco -, la legislación española no ha establecido un marco jurídico específico para regular la actividad del coworking. Es más, en España ni existe una licencia concreta para la apertura de un coworking, ni el término ha sido propiamente definido en la Ley General Tributaria. 

Uno de los pocos pronunciamientos administrativos para intentar encuadrar la actividad del coworking se produjo el pasado 2016 con la Resolución Vinculante de Dirección General de Tributos, V3457-16 de 20 de Julio de 2016. En ella, la Administración proponía un listado de actividades y resolvía tramitar tantas altas de actividad como servicios ofreciera el espacio de coworking. 

El problema de esta solución es doble. Por un lado, se olvida que la propia naturaleza del coworking, servir como espacio para la innovación, la creatividad y la experimentación, implica que las actividades que en ellos se realizan varían con cierta rapidez, en función de las inquietudes y necesidades de las personas que los ocupan. Por otro lado, la gran variedad de “pequeñas” actividades que abarca, dan como resultado un saldo tributario bastante elevado. 

El proceso de licencia de actividad para abrir un coworking tampoco está exento de complejidad. La categoría de “oficinas y despachos privados” se queda bien corta: deja fuera actividades y servicios tan habituales como la celebración de eventos privados, la restauración y las guarderías, entre otros. Como los Ayuntamientos tienen la decisión final y en cada localidad hay una normativa especial, los aspirantes a operadores de coworking, se ven obligados a solicitar un elevado número de licencias específicas que conducen, inevitablemente, a un laberinto burocrático costoso y complejo de gestionar. 

 

Intrusismo en el sector del coworking

Esta falta de claridad normativa, unida a la popularidad de los modelos de trabajo flexible, han derivado en un intento de capitalización del término coworking por parte de particulares y conglomerados empresariales sin, en muchos casos, atender a los estándares de calidad y profesionalización preestablecidos por otros operadores a lo largo de los años.

¿Que tengo un piso vacío en pleno centro de la ciudad? Pues pongo un par de mesas y sillas y abro un coworking. ¿Que me sobra un poco de espacio en mi nave o edificio y quiero aumentar ingresos? Pues gestiono un espacio de trabajo colaborativo. Un “sumarse al carro” que devalúa la profesión, el sector y llega a generar confusión entre los propios usuarios de coworking y oficinas flexibles. 

Afortunadamente, ProWorkSpaces, la asociación española de operadores de espacios de trabajo flexibles, realiza auditorias entre sus asociados para certificar y categorizar la calidad de los espacios, los servicios que ofrece y los recursos tecnológicos de los que dispone. Según apuntan en su web, “la Certificación y Categorización de los espacios de trabajo flexibles, nace con el objetivo de crear unos estándares que regulen y diferencien las particularidades y especialización de nuestra actividad frente a otras alternativas menos profesionales”, señalan en su web. 

 

European Coworking Assembly: construyendo el lobby del coworking

 Gobernanza, coworking independientes, voz única, presión…  Palabras con tintes reivindicativos que resuenan con fuerza en el discurso de la Asamblea Europea de Coworking, la organización sin ánimo de lucro que apoya y promueve la industria del coworking en todo el continente.

«Se fundó en el año 2013 como una organización belga sin ánimo de lucro, cuyo objetivo era, básicamente, presionar al gobierno europeo y a los gobiernos de determinados países para que se establecieran leyes y normas que favorecieran el coworking como sector.  Los principales operadores comenzaban a tomar conciencia de grupo», explicaba Jeannine Van Der Linden, Vicepresidente de la Asamblea Europea de Coworking, en una entrevista concedida hace dos años. 

A día de hoy, la Asamblea sigue trabajando junto a los espacios de coworking y los responsables políticos para defender los intereses de los coworking independientes en Europa a través de múltiples vías. La primera de ellas es dando visibilidad a iniciativas lideradas por coworkers, espacios de coworking, federaciones y alianzas para fortalecer la comunicación interna entre los agentes que componen la red empresarial; y la segunda, investigando y creando una base de datos sobre el sector.

La llamada Librería del Coworking hace las veces de repositorio y guía legislativa, ya que como bien indican desde la Asamblea, «la mayor parte de las investigaciones sobre el coworking están siendo realizadas por personas ajenas al sector, que responden a la ley haciendo preguntas equivocadas y basándose erróneamente en modelos de alquiler de espacios».

Nueve son los años que el equipo de wayCO lleva dedicándose a cuidar y profesionalizar el sector del coworking. Nueve años que se resumen en la apertura de 3 espacios de coworking en València – nos enorgullece decir que fuimos pioneros en aquel 2013- , una comunidad formada por más de 400 miembros y la firme convicción de que la colaboración entre los gestores de espacios de trabajo flexible en España es imprescindible para que se superen todas estas carencias. Consolidemos una industria repleta de oportunidades.

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